1 de enero de 2024
Si bien las emisiones de dióxido de carbono suelen vincularse a las actividades industriales, la descarbonización también avanza en el sector alimentario. Este artículo presenta las hortalizas con cero emisiones de carbono como un enfoque emergente para la agricultura sostenible.
Las iniciativas de cero emisiones de carbono tienen como objetivo reducir a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero, como el CO₂, compensando las emisiones de los hogares y las fábricas con la absorción por parte de los bosques y otros sumideros naturales.
Las actividades agrícolas generan importantes emisiones de CO₂ a lo largo de toda la cadena de suministro. Por ejemplo, el cultivo de frutas y verduras suele depender de la electricidad para alimentar bombas, calentadores y otros equipos de control de temperatura, así como la maquinaria agrícola. En muchas regiones, esta electricidad se obtiene de combustibles fósiles, lo que genera emisiones de CO₂.
Se prevé que la demanda mundial de alimentos aumente en torno a un 70 % en las próximas décadas debido al crecimiento demográfico, lo que hará que la reducción de las emisiones de CO2 procedentes de la agricultura sea aún más difícil.
Además, el suelo es una importante fuente natural de CO₂, liberando aproximadamente 360 mil millones de toneladas anuales, unas diez veces más que las emisiones derivadas de las actividades humanas. A medida que se acelera el calentamiento global, también se prevé un aumento de las emisiones de CO₂ procedentes del suelo.
Actualmente, algunas hortalizas se comercializan como prácticamente neutras en carbono, ya que las emisiones de CO₂ se compensan mediante el uso de energía solar o hidroeléctrica durante su cultivo. En algunas regiones, la energía hidroeléctrica renovable suministra la electricidad para la agricultura.
Para mejorar la transparencia, el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón asigna calificaciones con estrellas a los productos agrícolas en función de su reducción de gases de efecto invernadero y publica información sobre los métodos de cultivo y los puntos de venta.
Aunque la concienciación de los consumidores sobre el abastecimiento local, la seguridad alimentaria y el impacto ambiental aún es limitada, este tipo de iniciativas pueden influir gradualmente en los hábitos de compra, inclinándolos hacia opciones más sostenibles.
Hay varias acciones cotidianas que podemos emprender para lograr un futuro con cero emisiones de carbono. Una de las 30 Acciones para Cero Emisiones de Carbono del Ministerio de Medio Ambiente anima a los consumidores a reducir el desperdicio de alimentos. En el mundo actual, donde abunda la comida, minimizar las sobras es una forma eficaz de abordar este problema. Cultivar un huerto en casa es otra medida práctica: puede reducir las emisiones de CO₂ asociadas al cultivo, el transporte y la eliminación de residuos, además de disminuir los gastos del hogar.